Marie,
Si algún día visita esta página web quiero que sepa, ante todo, que pretende ser respetuosa con la gran artista que es Usted e igualmente con su persona. Por ello sólo tratará del aspecto artístico y de la calidad de su carrera y bajo ningún concepto abordará elementos que hagan referencia a su vida privada. El objetivo de esta página web es, por un lado, que la descubran todas aquellas personas que pudieran no conocerla y, por otro lado, dar a conocer el impacto que Usted ha tenido sobre mí y sobre otras muchas personas. Desde el primer momento, hubiera deseado haberla tenido informada sobre la creación de esta página web pero no sabiendo de qué manera poder contactarla, comprendería perfectamente que pudiera no aprobarla. Si tal fuera el caso y me lo hiciera saber, la anularía de inmediato ante una simple petición suya.
Espero, sin embargo, que lo considere como un regalo de un admirador... un regalo para Usted e igualmente para todos sus admiradores que, a través de múltiples conversaciones con ellos, me han manifestado su pesar porque la Red le dedique tan poco espacio en comparación con todo lo que Usted nos ha dado durante todos estos años.
Permítame, de la manera más breve posible, explicarle la razón de ser de esta página web.
Mi primer encuentro con Usted fue, por decirlo de algún modo, “vocal”, a través de una emisión radiofónica. Iba a cumplir once años e ignoraba que la canción que estaba oyendo en ese momento marcaría el comienzo de una pasión que perduraría igual de viva hasta el momento presente. Sus discos, sus apariciones en televisión, su actualidad, se convertirían en los “compañeros de ruta” de mi vida. Lo que más me marcó de su carrera musical fue, sin lugar a duda, su voz increíblemente modulable, que pasa con absoluta facilidad de los graves a los agudos adaptándose a la historia que contara la canción de su repertorio en ese momento. Muy pronto descubrí la belleza de la mujer... una belleza que supera ampliamente el marco – demasiado tópico a mi parecer – de su mirada. De inmediato pasó a ser el centro de mi existencia: del niño que era, del adolescente que fui y del hombre que ahora soy, como una especie de icono que revistiera a la vez un ideal femenino. El personaje era sorprendente, a veces frágil, a veces valiente y tenaz. Esta paradoja me iba a permitir, muy pronto, aprender a disociar a la artista de la mujer y hacer de Marie un mito inaccesible mientras que, al paso de sus intervenciones, iba a descubrir a una mujer que no tiene pelos en la lengua, a un personaje fantasmagórico repleto de humor comunicativo pero igualmente a una persona profundamente humana, a una madre desbordante de amor por sus hijos.. Finalmente, a un ser muy próximo a nosotros una vez que las candilejas se han apagado.
Para volver a la artista, lo que igualmente me impresionó de Usted fue su faceta de tocar a todos los palos (con mayor o menor fortuna en lo que respecta al cine). El deseo de hacer sólo según su voluntad, a menudo en contra de toda lógica profesional, apareciendo ahí donde menos se la podría esperar (pienso, en particular, en su libro “Contes et légendes de ma vie privée”, en su galería de arte en Suiza y sobre todo en la película “Tangos” que, a mi parecer, constituye su mejor logro cinematográfico).
Finalizaré precisando que para esta página web he preferido posicionarme esencialmente sobre el plano emocional porque toda pasión pasa por la calidad de una obra y del poder que tiene para conmovernos. Es ante todo el fruto de nuestra sensibilidad y de nuestra aptitud para recibir de pleno lo que el artista nos ofrece...
A este respecto, he añadido en esta página web un link sobre el estudio que de su carrera ha hecho Luis -a quien, si no me equivoco, Usted conoce- que me parece brillante.
Marco